El alumno de nuevo ingreso deberá tener una buena formación en matemáticas y debe estar deseoso de expandir su formación sobre la base del uso de los conceptos matemáticos que se enseñan en el Bachiller. A este conocimiento hay que añadir una buena disposición para el razonamiento abstracto. Debe sentirse a gusto con el uso de la lógica en el desarrollo de modelos sencillos sobre el comportamiento de los agentes económicos (individuos, empresas y Estado), y la interacción entre ellos. Asimismo debe sentirse cómodo con el uso de herramientas de análisis de la realidad económica para entender el cómo y el por qué de los fenómenos económicos. En este sentido una fuerte sensibilidad por los asuntos sociales es de gran ayuda para abordar el estudio de esos fenómenos.
En lo que se refiere al razonamiento lógico, se valora en especial la capacidad para establecer y describir relaciones entre hechos, identificando las causas y evaluando las consecuencias de los mismos. En cuanto al razonamiento abstracto, se valora en especial la facilidad para separar las causas de las consecuencias y para extraer los aspectos más relevantes cuando se aborda un problema y su solución.
Todo ello se realza si el alumno de nuevo ingreso tiene un espíritu emprendedor, una mente abierta a nuevas ideas y conceptos y un entusiasmo evidente por aprender y aplicar sus conocimientos.