(Getafe, 4 de marzo) Miguel Ángel Ramiro Avilés-Vocal de la Comisión de Seguimiento del Plan Nacional-ha presentado este mañana en la Universidad Carlos III de Madrid- un informe sobre el Plan de Derechos Humanos-aprobado por el Gobierno en diciembre de 2008- en el que se expone un decálogo de los principales problemas que han hecho que el Plan pueda ser considerado como un documento muerto.
El informe, presentado hoy en la Universidad Carlos III de Madrid, recoge las carencias que se han detectado durante la fase de seguimiento del Plan de Derechos Humanos y que han tenido como consecuencia que el Plan español no sea visto, vivido o sentido como una verdadera garantía de los derechos.
Para Miguel Ángel Ramiro, autor de este informe, subdirector del Instituto de Derechos Humanos "Bartolomé de las Casas" e investigador del proyecto Consolider-Ingenio 2010 "El tiempo de los derechos", el Plan de Derechos Humanos, aprobado por el gobierno en diciembre de 2008, ha sido un "canto de cisne". “A pesar de las supuestas bondades que se le atribuyen al Plan de Derechos Humanos, no se ha sabido ponerlo en marcha, ya que adolece de una serie de problemas estructurales que imposibilitan su seguimiento y su evaluación”, señala.
Y es que ni durante la fase de elaboración del Plan, ni durante la fase de ejecución, ni tan siquiera durante la fase de seguimiento, se ha tenido claro qué es un Plan Nacional de Derechos Humanos, para qué sirve, cuál es su función, cómo se ejecuta, cómo se monitorea y cómo se evalúan sus resultados.
Estas faltas han supuesto que, como se demostró durante la comparecencia del Secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios en el Congreso de los Diputados, el Plan de Derechos Humanos español no tenga ningún tipo de apoyo político por parte de los grupos parlamentarios que conforman la Cámara Baja y que las organizaciones no gubernamentales, salvo honrosas excepciones, no le presten atención.
El informe concluye que el primer Plan de Derechos Humanos es un documento muerto, cuya única función positiva que le queda es enseñarnos cómo no se deben hacer las cosas cuando se comience a preparar el segundo Plan de Derechos Humanos.
“Este documento debe hacernos aprender de nuestros errores cuando se comience a preparar la segunda edición del Plan. Esto último debe comenzar a realizarse inmediatamente para que cuando se agote la vigencia del Plan entre en vigor el nuevo”, concluye el profesor Ramiro.