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Autor : Diego Navarro Bonilla (Director del Instituto "Juan Velázquez de Velasco de Investigación en Inteligencia para la Seguridad y la Defensa, Universidad Carlos III de Madrid).
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Retomo los comentarios que hace unos meses publiqué en esta sección con motivo de las frecuentes intervenciones en coloquios y seminarios organizados en nuestro querido país vecino.
En esta ocasión, de nuevo volví a Burdeos, a la Université Bordeaux III, Michel de Montaigne, con motivo del Coloquio que Sèbastien Laurent dirigió dentro de su proyecto de investigación : Information Ouverte, Information Fermée. En cierto modo el tema de la reunión (Información, Inteligencia y Diplomacia en la política extranjera) retomaba desde una perspectiva contemporánea algunas de las cuestiones que fuimos desgranando ya en el coloquio organizado por Beatrice Pérez unos meses atrás en La Sorbona. Mis obligaciones docentes no me permitieron quedarme a todas las sesiones del viernes pero el jueves asistí con enorme satisfacción no sólo a la magnífica organización del coloquio y a la extraordinaria atmósfera creada en torno al mismo sino a varias intervenciones realmente sugerentes.
Destaco la estupenda conferencia de Cyril Gosme a propósito de la Sección "Búsqueda y Análisis" de la OSS, una fértil contribución al tema de los procesos de burocratización y organización de la inteligencia. Las frecuentes alusiones a la teoría archivística y biblioteconómica dentro de la célebre organización de inteligencia estadounidense antecesora de la CIA me permitieron compartir con el autor una serie de reflexiones a propósito de este asunto al que vengo dedicando algún esfuerzo desde hace tiempo. No en vano, había hablado recientemente de esta cuestión en el Congreso Internacional sobre Archivos y Derechos Humanos. El acceso y la desclasificación de los documentos. Sarrià de Ter (Girona) 2-4 /10/2008).
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Acepté la amable invitación de Ramón Alberch y pude disfrutar de unas contribuciones sumamente interesantes que giraron inevitablemente en torno a los mecanismos de control social por medio de la información y la documentación. Los ejemplos dramáticos de las dictaduras del Cono Sur, los procedimientos de desclasificación y búsqueda de responsabilidades políticas y judiciales por delitos contra la Humanidad y contra los bienes culturales fueron estudiados desde numerosos enfoques y áreas geográficas (Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, etc.). Es obligado destacar la profesionalidad de todos los organizadores que contribuyeron a hacer de este congreso un fructífero foro de intercambio y una experiencia muy positiva para todos nosotros.
En todo caso, volviendo a Burdeos, resultó sumamente emotivo volver a reunirnos con Peter Jackson y David Kahn justo un año después de que lo hubiésemos hecho en Leganés con motivo de su participación en el Seminario organizado en torno al tema : II Seminario "Guerra, espías e inteligencia en la historia : ¿un factor decisivo para la victoria ?"
Esperamos pronto ver publicadas las contribuciones a estos coloquios. En cualquier caso, para no perder la hilazón de mi comentario anterior, incorporo a continuación el texto original. Mientras tanto, seguimos apreciando la Grandeur académica y científica que nuestros colegas franceses siguen demostrando en materia de inteligencia.
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Como consecuencia del Seminario que el Instituto Juan Velázquez de Velasco organizó el año pasado en la Universidad Carlos III de Madrid (Guerra, espías e inteligencia en la Historia : ¿un factor decisivo para la victoria ?) tuvimos la oportunidad de estrechar el contacto académico con expertos internacionales en materia de inteligencia. Las lecturas que habíamos acumulado de sus obras fueron contrastadas personalmente en las sesiones del seminario. Así, la presencia de David Kahn, Rose Mary Sheldon y Peter Jackson se sumó a las inestimables aportaciones de Juan Escrigas (CESEDEN), José Carlos Vega (Escuela de Guerra), Francisco Marín (ET, MDE), Fernando García Sanz (CSIC) y Julio Garulo (ET, MDE). Nuestro querido amigo David Kahn ha sido en extremo gentil al publicar recientemente en Intelligence and National Security (vol. 23 : nº 2, 2008) su estado de la cuestión sobre la investigación en inteligencia en Europa. En él, ha reservado un destacado lugar para presentar su síntesis acerca de lo que en España se viene haciendo en general y en particular en el Instituto Juan Velázquez de Velasco y en la Cátedra Servicios de Inteligencia de la Universidad Rey Juan Carlos.
Un día después de concluir este seminario me desplazé junto a Peter Jackson al coloquio que organizaba el profesor Sébastien Laurent (Université Bordeaux III) bajo el sugerente título : Renseignement politique, politique du renseignement et politisation du renseignement. Junto con el profesor Olivier Forcade (Université de Picardie) son dos de los más reputados exponentes de la investigación en historia contemporánea en materia de inteligencia. En el transcurso de aquellas jornadas en la maravillosa ciudad de Burdeos pudimos estrechar de nuevo lazos con nuestros colegas franceses.
El caso es que en abril de este año nuestro querido colega Olivier Dard (Université Paul Verlaine, Metz) organizó también otro coloquio sumamente sugerente y al que tuvo la amabilidad de invitarme. El tema versaba sobre la Subversión, anti-subversión y contra-subversión. De nuevo nos juntamos varios de los colegas que ya habíamos coincidido anteriormente para recuperar nuestras conversaciones y propuestas de trabajo futuro. No ha sido la última vez que he visitado Francia. De hecho, mientras escribo estas líneas asisto a las últimas horas del coloquio que me ha traído hasta París.
En esta ocasión, he vuelto a retomar mi antiguo tema de investigación centrado en la historia de la inteligencia durante la época moderna : siglos XVI y XVII. La cordialidad y amabilidad extrema de las profesoras Annie Molinié y Béatrice Pérez me han permitido disfrutar de unos días de fructífero intercambio de ideas, reflexiones e investigaciones acerca de una materia tan especial como fueron las inteligencias secretas en la época de los Austrias. El coloquio (Ambassadeurs, apprentis espions et maîtres comploteurs en Espagne. Les systèmes de renseignement à l’époque moderne) celebrado en el marco incomparable de la Sorbona (París IV) ha vuelto a reunir a colegas de diversas áreas científicas con objeto de vincular diplomacia, guerra, espías y embajadores en el escenario histórico hispano-francés.
Naturalmente, han sido muchos los temas tratados, pero querría sintetizar algunos de los que más sugerencias me han despertado. La profesionalización de la actividad de inteligencia en los siglos modernos requiere nuevos enfoques, continuos estudios biográficos y prosopográficos sobre los individuos que formaron redes de inteligencia. La nómina de personajes como Álvaro de la Quadra (estudiado en una memorable ponencia por Béatrice Pérez), Orazio della Rena (sutil personaje de la diplomacia medicea que tan bien conoce Paola Volpini) debe ser ampliada. Todavía está por hacer un diccionario biográfico de agentes y espías al servicio de la Monarquía.
Se ha apuntado también a lo largo de las sesiones un planteamiento sobre el que a mi, particularmente, me gustaría volver : los mecanismos intelectuales vinculados al deber (y honor) de consejo y secreto de los que disfrutaron embajadores, virreyes y altos dignatarios hasta convertir la masa de información que les llegaba a sus mesas en conocimiento especializado, elaborado y secreto, es decir, inteligencia. Si, como Peter Burke señaló en su magnífica Historia Social del Conocimiento, todas las sociedades han sido de la información, no es menos cierto que la valoración (hemos distinguido estos días entre rumores y verdaderas noticias), integración y análisis de la sobreabundancia de información a la que se vio sometida cualquier monarquía moderna deben ser operaciones conducentes a un mejor procesamiento informacional. Las inevitables distancias, las estructuras burocráticas vinculadas al Estado moderno y la particular interrelación entre monarca y servidores del despacho son factores que también han de tenerse en cuenta a la hora de verificar la cantidad y la calidad de la inteligencia producida.
Paralelamente, el análisis conjunto de la tratadística política y militar para entresacar los capítulos exclusivamente dedicados al papel de la información secreta nos permite recuperar numerosas obras y textos especializados. Tanto Marie-Vèronique Martínez (Lille) como Anita González-Raymond (Montpellier III) han incidido en estos materiales. Todos ellos constituyen el corpus referencial de la época en cuanto a formación del perfecto embajador pero también del perfecto militar que aprovecha lo que un espía era o, al menos, se le suponía, en los siglos XVI y XVII. Las enormes posibilidades que brindaría un estudio conjunto de los manuales italianos, españoles, franceses, portugueses e ingleses fueron tímidamente apuntadas en el apéndice de mi libro sobre la correspondencia entre Gaspar Bonifaz y Juan de Torres.
El control de la información y documentación, tanto desde un punto de vista teórico (instrucciones, organización de secretarías y archivos) como práctico es un elemento nuclear de todo sistema de inteligencia que se precie. Por ello, figuras como la del secretario barroco ("ruedas de la maquinaria de la administración", siguiendo a Saavedra Fajardo) no deben perder su protagonismo. Los avances teóricos y prácticos de la diplomacia deben ser estudiados conjuntamente con los de la guerra y la conducción de los ejércitos en la Edad Moderna. Embajadores y Comandantes en Jefe requieren del concurso de los inteligentes, de los informadores, de los espías y de todos aquellos que, con motivaciones muy diversas (se debe proponer un trabajo sobre el motivo del espía para hacerse espía) engloban un campo semántico propio que incluye términos próximos pero no sinónimos.
No deben olvidarse tampoco las particularidades de la política exterior de cada Monarquía y las enormes diferencias de gestión llevadas a cabo en cada teatro de operaciones. Por ejemplo, el Mediterráneo, como ha indicado magistralmente Miguel Ángel de Bunes (CSIC), es un mar de mares y por sí solo constituye un ámbito geográfico totalmente particular donde la acción de las inteligencias secretas requiere un estudio profundo y sutil.
Se han presentado trabajos que se aproximan a la historia de la criptografía o a las técnicas de cifrado y criptoanálisis. Mucho queda por hacer pero, al menos, la edición de cartas como las de Jerónimo Bucchia enviadas al Cardenal Granvela que nos han presentado Julia Benavent (Valencia) y María José Bertomeu (Extremadura) permiten pensar en un futuro corpus epistolar sin olvidar el papel fundamental de los sistemas de correo y posta asociados a nombres como los Tassis en España o el de Louvois en Francia (surintendant des Postes).
Por otra parte, resulta revelador comprobar cómo algunos de estos problemas (fiabilidad de la información, necesidad de coordinar esfuerzos a kilómetros de distancia, disponibilidad de recursos económicos, etc.), continúan teniendo vigencia hoy en día.
Las brillantes exposiciones de reputados expertos como Alain Hugon (Caen) o Lucien Bély (París IV-Sorbonne) en su gran sesión inaugural no hacen sino enmarcar un ámbito de trabajo que goza de buena salud. Sin embargo, nunca son suficientes todos los esfuerzos interdisciplinares para seguir entendiendo las luces y las sombras de la acción de espías, agentes, inteligentes, informadores profesionales u ocasionales y cuantos individuos, hombres o mujeres, se prestaron a estas tareas.
Una de las conclusiones más relevantes del coloquio es a mi juicio la enorme capacidad que filólogos e informáticos pueden brindar con su trabajo continuo a la hora de analizar documentos que permanecen cifrados hasta nuestros días. Unido a historiadores, archiveros y organizadores de fondos documentales (tal y como ha señalado en su ponencia la profesora Araceli Guillaume-Alonso (París IV-Sorbonne) al investigar la documentación del Archivo Ducal de Medina Sidonia) el estudio interdisciplinar de la inteligencia puede conducir a resultados prometedores.
Al final, me quedo con una reflexión personal que me llena de satisfacción : el avance del conocimiento histórico de los asuntos de espionaje al servicio del Estado sigue avanzando a buen ritmo. Fuera de nuestras fronteras es algo evidente : Historiadores de los siglos modernos y contemporáneos, Historiadores del Arte, Filólogos, Archiveros y Documentalistas hemos compartido durante estos días datos sobre agentes, embajadores, diplomáticos, militares, rufianes o leales servidores de la Monarquía. Y los temas que pueden tratarse en sucesivos seminarios y encuentros nos animan a seguir en esta dinámica interdisciplinar.
Por último, tan sólo me queda agradecer muy sinceramente a todos los queridos colegas franceses la amabilidad de sus invitaciones y la posibilidad tan sugerente de compartir enfoques e intereses por nuestro ámbito temático. Al resto de colegas procedentes de varios países, mi más afectuoso y afrancesado recuerdo por tan gratos días en París
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