
Los indicadores de confianza publicados en los últimos dos meses señalan cierta mejora en las expectativas de los agentes económicos.
Los riesgos políticos siguen siendo altos. En unos pocos meses, la ruptura del eje franco alemán podría paralizar la política económica europea.
El precio del petróleo, cuyo valor en euros se sitúa en máximos históricos, es la nueva principal amenaza para el crecimiento europeo y mundial.
Se publican por primera vez las previsiones basadas en la nueva base y en una nueva estructura de desagregación. Los modelos predictivos han sido reconstruidos desde cero.
El crecimiento medio del PIB esperado para el actual ejercicio se sitúa en el 0.5%(±1.2) con una contribución positiva de la demanda exterior y una leve flexión del consumo privado y de la inversión.
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