De las primeras, una está supervisiando al conductor, vigilando que esté prestando atención a lo que ocurre delante del vehículo y atento a los primeros síntomas de sueño para avisarle. Otras dos cámaras están dedicadas a la detección de peatones y otros vehículos para evitar colisiones. La última cámara captura en color y detecta las señales de tráfico para comprobar que se están cumpliendo las normas y el vehículo no realiza maniobras peligrosas. Las dos cámaras de infrarrojo se encargan de la detección de peatones en condiciones de baja visibilidad.
Está previsto dotarle de un sensor láser que permita la detección de posibles obstáculos a grandes distancias.