Para lograr esto hay que trabajar en varios niveles: aplicaciones en los vehículos, en la infraestructura viaria y comunicaciones entre los vehículos y entre cada uno de ellos y la infraestructura. Dentro del primer grupo se tienen las tecnologías encaminadas a incrementar la capacidad de control del coche para evitar los accidentes aumentando la estabilidad (ABS) y reduciendo el deslizamiento lateral (ESP) han permitido reducir un 20% los accidentes mortales en la Unión Europea, pasando de 50.000 víctimas mortales al año a 40.000 en los últimos diez años. Aun así, los 1,3 millones de accidentes que se producen anualmente en Europa dejan 1,7 millones de lesionados, con un coste total estimado de 160.000 millones de euros, el 2% del PIB de la UE.