La Universidad Carlos III de Madrid ha cumplido fielmente desde su nacimiento la función que la sociedad le ha encomendado en el desarrollo del servicio público de la educación superior. En sus primeros veinte años de vida ha logrado situar su docencia e investigación entre las más valoradas en el ámbito nacional.
Llegados a este punto, se hacía necesario buscar una nueva meta, en este caso la comparación con las mejores universidades europeas. Por ello, desde hace algunos años hemos potenciado especialmente nuestra vocación internacional y hemos buscado a los buenos estudiantes, profesores e investigadores tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Paradójicamente, con ello hemos retomado el concepto clásico de universidad, para huir del localismo y dar cobijo a académicos e ideas de todo el mundo.