Es importante tener en cuenta que la actual geodiversidad planetaria que observamos en el sistema solar es el resultado de la evolución, a lo largo de millones de años, de la materia de la nebulosa primitiva que aún llega a la Tierra en forma de meteoritos y polvo cósmico de distinto origen. Por ello, la exploración y la búsqueda de vida en Marte conecta, mediante un hilo científico invisible, tres aspectos fundamentales:
a) nuestro pasado más remoto, a través de la investigación mineralógica y geoquímica de los meteoritos y sus impactos;
b) la apropiada contextualización científico-técnica de las misiones planetarias
c) el estudio de los denominados análogos terrestres, ya que la Tierra es un gigantesco laboratorio natural, donde desarrollar investigaciones y probar nuevas tecnologías, que nos permiten entender, al menos en parte, los procesos que ocurren u ocurrieron en otros cuerpos planetarios.