El sistema creado por estos investigadores puede emplearse para adaptar automáticamente el diálogo a la situación del usuario, adecuando la respuesta de la máquina al estado de ánimo de la persona. "Gracias a este nuevo avance, la máquina podrá determinar cómo se siente el usuario (emoción) y cómo pretende continuar con el diálogo (intención)", explica uno de sus creadores, David Griol, profesor del Departamento de Informática de la UC3M.
Para detectar el estado emocional del usuario, los científicos se han centrado en las emociones negativas que pueden hacer que se frustre al hablar con un sistema automático. En concreto, su trabajo considera el enfado, el aburrimiento y la duda. Para detectarlas automáticamente, se utiliza información sobre el tono de voz, la velocidad con la que se habla, la duración de las pausas, la energía de la señal de voz y así hasta un total de 60 parámetros acústicos distintos.