En estudios recientes, los investigadores han aislado células madre de pacientes con el síndrome de Netherton, una enfermedad genética caracterizada por una descamación excesiva de la epidermis que conlleva la pérdida de la función barrera de la piel, que es lo que impide que salgan fluidos y nos deshidratemos o que entren patógenos que puedan causar infecciones. Estos pacientes tienen una mortalidad neonatal que oscila entre el 10 y el 15 por ciento y la base molecular de esta patología reside en una mutación de un gen (denominado SPINK-5). Este gen impide la producción de una proteína que controla que la descamación se produzca adecuadamente. "Lo que hicimos en este caso - explica Marcela del Río - fue transferir a las células madre de un paciente el gen SPINK-5 normal y después las empleamos para generar piel susceptible de ser trasplantada a modelos experimentales, como pueden ser los ratones". Los resultados, publicados recientemente en el Journal of Investigative Dermatology, fueron que la piel humana regenerada en estos ratones inmunodeficientes demostró un proceso de descamación completamente normal,con lo que se restableció la arquitectura y función epidérmica."Estos estudios preclínicos podrían ser a medio plazo trasladados a la práctica clínica y transformarse en una estrategia terapéutica para pacientes que de otra manera no cuentan con tratamiento alguno", concluye la investigadora.