En este sentido, este trabajo trata de resolver una paradoja: ¿cómo es posible que, si bien durante la Transición este medio estuvo siempre al servicio de los intereses del poder político, al mismo tiempo por muchos resquicios se colaran en la programación espacios que en ocasiones iban frontalmente en contra de los presupuestos ideológicos de la misma dirección? La dirección de TVE trataba de realizar unos informativos y de seguir una línea de programas acordes a los intereses del Gobierno, relata Palacio. Pero hay que tener en cuenta que había muchas horas de parrilla que rellenar y que había muchos trabajadores (unos 6000) desperdigados por todo el país, que trataron de reflejar de alguna manera su forma de pensar, ya fuera continuista con el Régimen, reformista o rupturista. “De la dialéctica entre dirección y trabajadores surge una de las paradojas más difíciles de aceptar por los maximalistas: en la televisión española durante la Transición existen programas de todas las ideologías”, concluye Manuel Palacio. “Y de ello se desgaja un inevitable corolario: no es necesario que exista una televisión completamente democrática en sus estructuras para que en su seno se produzcan espacios que lo son”.
Recorrido televisivo histórico
La obra comienza con una visión histórica, repasando cómo era la televisión durante el gobierno de Arias Navarro (1974-76). Unos años en los que “sus programas establecen el espacio público (nacional) y hasta los mismos procesos de identidad común de igual manera que lo hacen las plazas de las ciudades, las banderas, los himnos o las fiestas ciudadanas”, aunque comienza a reflejar de forma indirecta la erosión de los valores del franquismo. Por aquella época ya se consideraba a este medio la mejor forma para llegar a los ciudadanos, de hecho, en su primera aparición, Carlos Arias Navarro dijo: “Mi presencia esta noche ante vuestros hogares responde a la necesidad que siente todo gobernante de comunicarse directamente al país”. Como no podría ser de otro modo, el autor dedica una buena parte de la obra al gobierno de Adolfo Suárez, durante el cual surge la libertad creativa y la regulación entre política y televisión.
En el libro se rememoran además los primeros desnudos en televisión, la posición que fue adquiriendo la mujer como profesional del medio, el papel de grandes personajes como Chicho Ibáñez Serrador con el “Un, dos, tres” y sus “Historias para no dormir”, o las producciones de Antonio Mercero. También se describe cómo se vivió en el Paseo de la Habana la muerte de Franco, cómo fueron las primeras imágenes de la Familia Real y cuáles fueron los primeros pasos de los programas en directo.
Este trabajo ha sido posible gracias al proyecto de investigación I+D+i “Los medios audiovisuales en la Transición española (1975-1985): las imágenes del cambio democrático”, concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España y cuyo investigador principal es Manuel Palacio, responsable del grupo de investigación TECMERIN (Televisión-Cine: memoria, representación e industria) de la UC3M. En el proyecto, que tenía entre sus objetivos el incidir en las estrategias de la construcción audiovisual de la Transición como lugar de memoria, han participado cerca de una veintena de investigadores de la UC3M y de otras instituciones, como la Universidad Autónoma de Madrid, la New York University, la Universitat Ramón Llull, la Universitat Rovira i Virgili y la Universidad de Sevilla.
Más información:
Plan Nacional de I+D+i: Los medios audiovisuales en la transición española (1975-1985). Las imágenes del cambio democrático
Grupo de investigación TECMERIN
Libro: La televisión durante la Transición española (Cátedra)